23 de Julio de 2010

Andadura de “Liderazgo peregrino” (iii)

Un breve post para comentar de nuevo la andadura de mi último libro. Cuando uno escribe un libro, cosa que supone un esfuerzo y sacrificio personal muy importante, tratando de combinar la vida profesional y personal ya muy apretadas con una tarea a la práctica muy larga y compleja (bibliografía, borradores, revisiones, etc…), lo hace (por lo menos en mi caso) con un sólo objetivo: la ilusión de compartir ideas con muchas otras personas, ideas que uno tiene y cree que pueden ser útiles y contribuir a mejorar alguna cosa. No hay objetivos económicos ni de otros tipos detrás, quién escribe este tipo de libros lo sabe muy bien.

Por esto es apasionante y emocionante cuando ves que el libro gusta y que consigue mover opiniones. En la promoción de “Liderazgo peregrino” ha habido muchas acciones (apariciones en prensa, reseñas, artículos en revistas…) que son difíciles de percibir en cuanto al impacto que tienen, seguramente éste es más masivo que el de las acciones directas, pero es mucho menos tangible. Sin embargo, las presentaciones o interacciones directas con público o personas que dedican parte de su preciado tiempo a venir a escucharte y luego te dan su opinión cara a cara, son de largo las más apasionantes.

Desde que se publicó el libro he tenido la suerte de poder hacer ya muchas de estas presentaciones, en lugares como distintas universidades (UB, UAB, UPC en Barcelona), escuelas de negocio (IQS-management, ESADE), librerias (Casa del Libro, el Corte Inglés), entre otras. Haciendo un cálculo aproximado he tenido la oportunidad de explicar las ideas del libro y el caso de Synthon Hispania a más de 600 personas, y después de verano hay previstas bastantes más ocasiones para hacerlo (de hecho casi siempre salen nuevas oportunidades en las mismas charlas, por algún asistente que le ha encantado el tema y propone reproducirlo en otro foro). Y lo mejor de todo no ha sido poder hacerlo, sino ver las reacciones (me atrevería a decir unánimes) que han provocado estas charlas.

Allí donde he tenido el privilegio de poder explicarlo ha habido muchísimas personas que en la misma charla o posteriormente (a través de e-mail, el blog o como fuere) me han contactado para animar y elogiar lo que estamos haciendo en Synthon y lo que expone el libro. Y, al final, esto es lo que importa: que las ideas que con ilusión se acaban reflejando en el libro sean útiles y atractivas. Esta es toda la recompensa que uno necesita tras escribir el libro. Cuando cada una de estas personas te contacta no creo que sea suficientemente consciente de cómo esto se agradece y cuanto te anima a seguir mejorando y tratando de hacer las cosas bien a pesar de las dificultades y los problemas diarios que tiene toda actividad empresarial y más en estos últimos años.

“Liderazgo peregrino” acaba con el final de un cuento, en el que un líder que se ha reconvertido (de “malo” a “bueno” si se puede decir así) dice que algún día se dedicará a expandir y divulgar las ideas del liderazgo bien entendido, aquel que es capaz de desarrollar el talento y hacer crecer a las personas y con ello consigue resultados óptimos, a quien quiera escucharle, porque si cada uno en nuestro pequeño ámbito de influencia ejerciéramos más responsabilidad y liderazgo, el mundo empezaría a cambiar. La sensación que me queda después de cada presentación o charla que hago es que si he sido capaz de interesar, emocionar y hacer vibrar a las personas que asistieron, aunque sea a una sola, para provocar un cambio en esta dirección, entonces todo el esfuerzo invertido en el libro y preparar todas estas conferencias ha valido la pena de largo.

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