La primera columna del modelo LIDER (la L de localización) está relacionada con la capacidad de un líder de definir el camino a seguir, viendo el big picture (visión global) y mirando más allá del día a día, definir cuál es el proyecto que ha de marcar la transformación o cambio para conseguir una determinada visión de un futuro mejor que el presente. Esto significa que estamos en el terreno de las competencias estratégicas de liderazgo.

A nivel de autoliderazgo, se trata de no “ir tirando”, sino saber qué soy, qué se me da bien, a dónde me dirijo, qué quiero conseguir y cuál es el camino para conseguirlo. Es decir, ser una persona proactiva, que toma el timón de su vida y es el amo de su destino y el capitán de su alma, como reza el poema Invictus de Henley que inspiró a Mandela en sus largos años de reclusión.

Algunos ejercicios de entrenamiento que pueden ayudar a serlo, entre otros, son los siguientes:

  • Tu perfil swot. Usando todos los inputs posibles (tests, evaluaciones, 360º, opiniones de colegas, familiares, amigos, el propio historial y trackrecord, así como un profundo autoanálisis…) construir el perfil LIDER de puntos fuertes y débiles/riesgos, y actualizarlo cada 3-4 años.
  • Tu entorno. Con todos los inputs posibles, analizar las oportunidades y amenazas del entorno, es decir, todos los stakeholders (subordinados, jefes, familia, amigos, otros círculos…) para entender qué requieren de mí y qué obtienen ahora, en qué les fallo, etc.
  • Tu propósito. Con los dos ejercicios anteriores, y habiendo completado un análisis swot (o DAFO) y dibujado el perfil LIDER, definir nuestra visión personal o propósito, es decir, a dónde me dirijo y qué quiero conseguir. La fórmula para ello es: Sueños – Llimitaciones = Propósito; los sueños van primero para evitar cualquier creencia autolimitante, y sólo habiendo definido nuestras máximas aspiraciones, pasar el filtro de la realidad pero con la mentalidad de que nada es imposible. El propósito personal ha de ser realista pero ambicioso, noble, elevado, inspirador, y ha de basarse en lo que quieres realmente y se te da bien, después de un análisis honesto y realista de tu perfil y ambiciones.
  • Tu plan. Manteniendo el propósito el tiempo suficiente para trabajarlo bien, desarrollar un plan de acción a 3-5 años, pero dividido en objetivos anuales y pequeños pasos que nos garanticen que estamos avanzando en la dirección de mis sueños y mi propósito.
  • Network. Identifica tipo y contactos que te interesan, tiende puentes, trabaja la red antes de tener que usarla, usa una herramienta adecuada (tipo LinkedIn).

Estos ejercicios tienen su equivalente cuando el líder dirija una organización (hacer un DAFO, estudiar el entorno, definir la misión y visión, etc.), pero primero un líder ha de ser capaz de gestionarse a sí mismo y tener estas ideas básicas bien definidas (es decir, escritas, resumidas, claras, implementadas, reales). Si no lo tiene ya, cualquier líder debería empezar a dedicar tiempo de calidad a este entrenamiento, sin esperar más.