Barça – Madrid (no me puedo resistir…)
Este blog no pretende comentar la actualidad en cualquier ámbito y menos el deportivo, pero no puedo resistir la tentación de comentar el tema, no sólo por el partido de ayer en el que un Barça de sueño atropelló y arrasó a un Madrid impotente y desdibujado, sino más en general. Porque sinceramente creo que partidos como el de ayer no son casuales y responden a muchas cosas que los equipos tienen detrás y que tienen mucho que ver con el liderazgo, bueno y malo.
El Barça que llega a jugar ayer maravillando a todo el mundo, siendo uno de los mejores equipos que se han visto en la historia del futbol (según la mayoría de expertos que lo afirman en todo el mundo) no se forma de un día para otro. Es el resultado de muchos años de trabajo, y no sólo del equipo técnico y deportivo actual. Usando las 5 columnas de mi modelo L.I.D.E.R., es un equipo con un liderazgo sólido, ejemplificado en este momento por Pep Guardiola, con un proyecto estratégico clarísimo (un modelo de juego propio y distintivo, que se trabaja desde la cantera y se introduce en el ADN de los jugadores, un proyecto bien definido y conocido por todos); una gran capacidad de inspiración para unos jugadores que sienten los colores (ayer llegaron a jugar 9 formados en el club, algo insólito en un club de primera línea mundial) y están comprometidos al máximo porque sienten orgullo por contribuir a este proyecto; una capacitación y competencia técnica espectacular de jugadores y entrenador; una capacidad de ejecución disciplinada con trabajo duro y cuidado en todos los detalles; y todo ello basado en unos valores positivos (humildad, esfuerzo, pasión, lealtad, corrección…).
El Madrid, por su parte, no tiene (o por lo menos se desconoce) un proyecto claro, simplemente quiere ganar, ser líder; esto lógicamente no inspira tanto a unos jugadores que en su mayoría no sienten ese orgullo por contribuir, sino que también miran más por ganar (dinero y títulos y fama); sin duda cuentan con una gran capacidad técnica y competencia, que sin embargo está demostrado en toda clase de competiciones deportivas que no es suficiente para ganar sino que ha de ir acompañada de otros elementos; nunca ha tenido una capacidad tan grande de disciplina y ejecución sistemática, con frecuentes enfrentamientos y líos internos; y, sin duda, todo ello basado en valores muy distintos a los que citaba antes (probablemente empezando por la ambición competitiva poco sana, el dinero como elemento fundamental, la fanfarronería o chulería, el alarde, el desafío, la fuerza bruta cuando se requiere…).
Un triunfo del Barça como el de ayer para mi es mucho más que un buen partido. Es una esperanza de que el liderazgo bien entendido, basado en ideas claras, inspiración y compromiso de las personas, competencia técnica, ejecución disciplinada y los valores adecuados, puede arrasar. Que se puede ganar jugando limpio y sin abandonar los valores fundamentales. Que en la vida no siempre gana (como a veces parece, por desgracia) el chulo, el listillo, el violento, el tramposo.
En cierta forma creo que los dos personajes antagónicos que mejor ejemplifican esta dualidad son Mourinho y Guardiola. El primero para mi es un ejemplo del lider-capataz, anticuado, dominante (bastante macho-alfa), chulesco, provocador; que no digo que no sea inteligente, competente y haya tenido muy buenos resultados durante su trayectoria, pero que puede parecerse en muchas cosas a esos líderes políticos y empresariales que sólo miran por el dinero, por lo suyo, sin importarles el proyecto común y sin entender que liderar es compromiso, responsabilidad, servicio a los demás, humildad, trabajo duro. Y que. además, es incorregible, y tras sufrir una auténtica humillación ayer todavía se muestra desafiante y cínico en la rueda de prensa después del partido. Guardiola, por su parte, ejemplifica muy bien el líder moderno, que entiende su papel de facilitador y liberador del talento de sus jugadores, que tiene las ideas claras de su proyecto, que es competente, que inspira, que trabaja duro sin dejar nada al azar, que sentimos cercano porque entiende los sentimientos que despierta el Barça, se compromete al máximo, se apasiona con su trabajo y su equipo, es humilde, modesto y quiere mejorar cada día.
El Madrid parece no querer entender todo esto y su única receta para hacer frente al Barça es más dinero, más fichajes, más chulería y desafío, más de lo mismo. Sinceramente, peor para ellos y mejor para el Barça, que de momento puede seguir imponiendo su estilo. Sin duda algún día el Madrid ganará un partido al Barça y probablemente los jugadores que ayer se negaron a hacer declaraciones a la prensa usarán esa oportunidad para vengarse y tratar de humillar al eterno rival. Pero lo que creo que todavía no saben o no quieren saber, es que esa eventual batalla perdida es irrelevante en el conjunto de la “guerra”, porque ésta ya está ganada, por la forma en que el Barça lleva muchos años trabajando, jugando, comportándose y administrando sus derrotas y victorias y, en definitiva, siendo un magnífico ejemplo de cómo una organización bien liderada puede triunfar y conseguir una ventaja sostenible inimitable, porque no se basa en los productos u otras cosas tangibles, sino en las personas y su infinita capacidad de compromiso y contribución cuando se crean las circunstancias para que deseen dar lo mejor que tienen en beneficio de un proyecto común.




