“ex-somm”
Los que me conocéis o seguís el blog sabéis que uno de mis hobbies y objeto de 2 libros es el tema del vino. Es un mundo apasionante, una mezcla perfecta de ciencia y arte, un placer increíble que te hace sentir relajado, sociable y contento. Me gusta saber de ello y, más que nada, beberlo. Por eso a menudo me hago la siguiente pregunta: ¿cómo pueden quedar tantos restaurantes a estas alturas con una carta de vinos tan arrastrada, con cuatro riojas de toda la vida, el Mateus rosé, algún blanco de aguja y el chianti de cestita de mimbre? Contamos con una de las mejores cocinas tradicionales y modernas del mundo y hemos protagonizado una de las revoluciones enológicas más espectaculares del planeta en los últimos 20 años, convirtiéndonos en una de las zonas más interesantes y ricas del planeta en cantidad de vinos nuevos, buenísimos, diferentes y razonables en precio. ¿Cómo quedan tantos propietarios de restaurantes que o no se ha enterado, o no saben/quieren poner al día su carta de vinos?
Todo esto hace unos años me hizo pensar en un plan de negocio basado en una idea que pongo aqui a disposición de cualquiera de quiera aprovecharla (tengo demasiadas ideas para las -pocas- 24 horas que tiene el día…): ser un “sommelier externo ambulante” (ex-somm éra el nombre elegido…). El tema es el siguiente: somos uno de los países del mundo con más puntos de restauración por habitante del mundo y nuestra cultura es la de comer mucho fuera. Cada vez hay más sitios que han puesto al día la variedad y calidad de su comida, pero muchos todavía tienen la asignatura pendiente del vino. Es imposible tener un sommelier propio para muchos locales, demasiado pequeños y/o modestos para ello, y los propietarios no están al día de las novedades en el mundo del vino. Resultado: muchos podrían tener interés en tener a alguien externo que, por un módico precio, les confeccionara una carta de vinos adaptada a su cocina y a sus platos, interesante y hecha a medida en cuanto a variedad, precio y calidad.
Incluso, además de este trabajo inicial, se podría tener una colaboración continuada, mejorando y haciendo ajustes en la carta de vinos 3 ó 4 veces al año. Y se podría ofrecer servicios adicionales al básico, por ejemplo un ejercicio de matching o maridaje entre los platos ofrecidos y la carta de vinos (vinos recomendados de la carta para cada plato), confección de un menú degustación entre los platos ofrecidos con maridajes (copas de vino adaptadas a cada plato), formación al personal del local en el mundo del vino (servicio, conservación, poder ofrecer consejo al cliente…), gestión de la compra, suministro y conservación en bodega de los vinos del local… y un largo etcétera, con muchas posibilidades que encajan mejor o peor según el tipo de restaurante.
El resultado podría ser una larga lista de restaurantes con una carta de vinos muchísimo mejor que la actual, y con un coste mínimo y variable para ellos. A mí me pareció interesante, ¿cómo lo veís? ¿Alguien se anima?
Por cierto, otra idea es una web de consejo enológico: ¿tienes una comida con un cliente y quieres quedar bien, o una cena romántica y quieres un vino que encaje con ese menú que tanto te ha costado preparar…? La idea es que pudieses ir a una web y poner allí tu consulta, y en un tiempo máximo de x horas (a definir) recibes una respuesta personalizada. ¿A alguien le interesaría o lo usaría?
En fin, sólo son ideas de esas que a uno se le ocurren en sus “momentos creativos” (en mi caso hay dos o tres de ellos que no fallan: paseando al perro, haciendo caravana en el coche por la tarde en las rondas de Barcelona…), ojalá que a alguien le sirvan de algo.





