En los posts anteriores de esta serie, hemos ido desgranando cómo trabajamos en Uriach bajo la pauta de nuestros modelo LIDER de liderazgo, que pretende definir claramente un proyecto o propósito común apasionante, inspirar y comprometer a las personas al máximo con este proyecto construyendo un vínculo emocional entre ellas y la empresa, desarrollar al máximo el talento y los recursos necesarios para implementar con éxito el proyecto, ejecutar de forma rigurosa y disciplinada hasta conseguir los resultados con los que nos habíamos comprometido como reto, y tener un equipo de líderes referente de nuestros valores, ética y energía positiva.

Todo ello nos ha llevado a casi doblar nuestra facturación y cuadriplicar nuestro ebitda en los últimos años (en el marco de nuestro plan estratégico 2013-17), y convertirnos en una organización culturalmente distinta, llena de ambición (sana), ilusión, energía positiva, rigor, cumplimiento, disciplina, honestidad y emociones.

Justamente la clave del éxito y del modelo LIDER es esta mezcla o equilibrio entre dos mundos casi opuestos (como la noche y el día o el yin y el yang):

  • El mundo de lo hard, la ciencia o técnica, el rigor, la disciplina, los resultados o el dinero, la inteligencia empresarial, la aptitud y el conocimiento, los datos y mediciones…
  • Y el mundo de lo soft, el arte, las emociones, la pasión, la ilusión, la diversión, las personas, la salud empresarial u organizacional, la actitud, la energía positiva, la confianza, la ética…

Son dos mundos necesarios pero insuficientes sin el otro. Dos caras de la misma moneda (el liderazgo o la gestión). Dos complementos que sumados en equilibrio permiten alcanzar la excelencia en los resultados. Lo que nosotros llamamos la inspiración disciplinada, que desarrolla la máxima inspiración y pasión de las personas, que les lleva a comprometerse al máximo y conseguir los mejores resultados para la empresa. Y trabajamos día a día para mejorar incansablemente hacia esta excelencia.