En posts anteriores comentaba los diferentes niveles de liderazgo: de uno mismo (autoliderazgo, al que dedico una serie de posts), de otras personas y de organizaciones. Con este post arranca una serie dedicada a estos dos niveles (liderazgo de personas y organizaciones) y que, en concreto, va a ir explicando cómo lo llevamos a cabo en Uriach, con las limitaciones de espacio que ofrecen los posts.

El liderazgo de una organización, en esencia, creo que busca un solo objetivo: conseguir inspirar a las personas que forman parte de ella para que alcancen un nivel extraordinario de compromiso y contribución al proyecto común. Porque, en mi opinión, es a través de este compromiso máximo de las personas, y sólo a través de ello, que se conseguirán resultados de negocio (financieros y de otros tipos) extraordinarios de forma sostenible, y supongo que éste es, al final, el objetivo de los líderes de la organización.

Para conseguir esta inspiración y compromiso, en Uriach trabajamos con 5 conceptos que forman el modelo L.I.D.E.R. que he explicado en anteriores posts, pero que resumo ahora muy brevemente para introducir los diferentes temas que irán desarrollándose en esta serie de posts. Para conseguir que las personas se inspiren y comprometan al máximo se necesita:

L – Tener ideas claras; saber qué somos y a dónde vamos, y sobretodo porqué y cómo lo conseguiremos (en palabras más técnicas, la misión, visión, propósito y estrategia). Es imposible comprometerse a tope con un proyecto que no conoces y que no te apasiona.

I – Comunicar este proyecto común hasta conseguir que no sólo se reconozca, sino que incorpore las ideas y contribución de muchos, que un gran grupo de personas de la organización se sienta involucrado, partícipe y protagonista del mismo.

D – Desarrollar a las personas; crear un entorno propicio para que florezca y se aproveche el talento (¡infinito!) que hay en la organización y reside en las personas; formar, delegar, dar información y poder de decisión (adaptado a cada puesto), confiar, reconocer, agradecer…

E – Ejecutar de forma rigurosa y disciplinada, con planes de acción concretos, indicadores que midan los resultados, accountability para mostrarlos y corregir lo que no funcione; crear un entorno exigente, donde la confianza que damos tiene el reverso lógico de la responsabilidad que pedimos que se ejerza, cada uno en su nivel.

R – Tener un equipo de líderes que es el referente del proyecto, que da ejemplo, que es un motor de energía positiva y crea un ambiente resonante, divertido, retador, apasionante, y que marca un estándar de profesionalidad, competencia y ética elevadísimo.

En los siguientes posts iremos viendo cómo intentamos ir construyendo estos 5 pilares sobre los que se asienta el liderazgo inspirador de compromiso y resultados extraordinarios.