Llegamos al último de los cinco pilares que sustentan nuestros modelo de liderazgo que pretende conseguir el máximo compromiso, inspiración y resultados, la “R” de “referente”: una organización y un proyecto de cambio necesita tener un equipo de líderes que sean el ejemplo de los valores comunes, un motor de energía positiva infatigable y que pongan el listón ético en el máximo nivel. Esta cultura de equipo, confianza, energía positiva y respeto de los valores fundamentales es la última pieza del puzzle que empezaba con definir un proyecto o propósito común apasionante, inspirar y conseguir el máximo compromiso de las personas a través de un vínculo emocional entre la empresa y ellas, reunir todos los recursos técnicos, económicos, de conocimiento y humanos para implementarlo, y ejecutar de forma rigurosa y disciplinada hasta conseguir los objetivos que nos habíamos comprometido a alcanzar.

Algunos ejemplos de formas con las que trabajamos esta dimensión R:

  • Relacionarnos “en la parte de abajo del iceberg”. Creemos que la inspiración y la confianza proviene en gran parte de conocernos y apreciarnos más como personas, más allá del profesional que vemos en las reuniones. Por eso trabajamos constantemente nuestras emociones y el conocimiento de nosotros mismos y los demás a nuestro alrededor. Porque sólo así podemos convertirnos en un equipo de verdad (de alto rendimiento), y además un equipo que sea un auténtico motor de energía positiva.
  • Equipos de alto rendimiento. Mediante una metodología propia que identifica 15 factores que convierten a un equipo en uno de alto rendimiento, diagnosticamos y trabajamos para fortalecer y mejorar constantemente todos nuestros equipos, desde el comité de dirección hasta el de cada área y departamento.
  • Código y comité ético. Sólo contemplamos una forma de trabajar: la correcta, porque haciendo lo correcto no te equivocas. Nuestro estándar ético, de honestidad y transparencia, es máximo, porque no tolera los grises. Nos guiamos por un código ético que reúne nuestros valores y define los riesgos y formas de paliarlos. A lo que sumamos un comité que analiza y corrige cualquier situación que pueda comprometer esta máxima exigencia ética. Toleramos los errores (porque quién innova y prueba formas distintas de hacer las cosas para mejorar, se equivoca), pero no las malas intenciones o malas praxis.

 

Tan sólo algunos ejemplos, entre muchos otros que podríamos mencionar, para entender cómo trabajamos esa R de “referente” en Uriach.