Esta serie de entradas intentarán explorar el perfil de liderazgo de algunos líderes bien conocidos, históricos y actuales, para identificar las características que les convierten en tan buenos o malos líderes y, en definitiva, entender mejor la naturaleza del liderazgo. En general me basaré en el modelo L.I.D.E.R. que explico en el libro “Liderazgo pregerino” y que establece 5 áreas de competencia que ha de tener un líder (liderar el camino o competencias estratégicas, inspirar a las personas o competencias sociales, destrezas personales o competencias técnicas, ejecutar o competencias de gestión y ser un referente o competencias éticas, para más detalles ver el libro). Y empieza con una persona actual que está en boca de todos en los últimos meses: Pep Guardiola.

Tras los espectaculares resultados del FC Barcelona en la temporada 2008-2009 (ganador de la Liga y Copa españolas, así como de la Champions League, algo que muy pocos equipos han logrado en la historia del fútbol), su entrenador Pep Guardiola ha sido usado como ejemplo de liderazgo en revistas, artículos y hasta libros de todo tipo. Se ha dicho que, prácticamente con el mismo equipo que los dos años anteriores no ganó ni un título y con una directiva en crisis, ha conseguido el milagro de ganarlo todo gracias a sus dotes de liderazgo. Pero ¿es realmente un buen líder?

Guardiola tiene un proyecto muy claro y definido para el equipo, desde el primer día, lo ha explicado y es muy atractivo: quiere un equipo consistente pero que juegue un fútbol bonito, que dé espectáculo y a la vez sea ganador, con una base de jugadores de la cantera y algunas estrellas bien adaptadas y conjuntadas, sin estridencias ni individualismos sino un bloque unido y fuerte. Este planteamiento casa perfectamente con el concepto que el Barça ha intentado implementar como su filosofía diferencial desde tiempos de Cruyff e incluso antes (él consolidó y concretó algo que ya existía). Así que respecto a la L de L.I.D.E.R. no hay duda que Guardiola tiene un proyecto claro y simple, alineado con la entidad y muy atractivo para el público y demás stakeholders.

Respecto a la I de L.I.D.E.R., Guardiola siempre ha destacado por su capacidad de comunicación. Era uno de los jugadores que se expresaba con mayor facilidad e inteligencia, y tiene un obvio ascendiente sobre los jugadores (especialmente los de la cantera que le conocieron y era uno de sus ídolos). Uno de sus puntos fuertes ha sido, a juicio de todos y empezando por los propios jugadores, su capacidad de inspirarles y motivarles, siendo muy exigente pero justo y cercano. Y también ha gestionado con maestría la comunicación con los medios y la prensa, un tema complicado y difícil en este club (si no que le pregunten a Van Gaal). En definitiva, la I ha sido, posiblemente, la mejor de las capacidades de Guardiola este año.

Si atendemos a la D de L.I.D.E.R., Guardiola fue un jugador muy bueno, formó parte del llamado dream team del Barça en la era Cruyff que fue probablemente el mejor equipo blaugrana de la historia hasta el actual, y era su organizador en el medio campo, su “cerebro”; desde este punto de vista, nadie duda de sus conocimientos técnicos: de fútbol, sabe, no cabe duda. Como entrenador no tenía casi experiencia, esta era la principal duda sobre sus destrezas personales o habilidades, pero todo el mundo le tiene por una persona inteligente, cabal, equilibrada, razonable. Así que en conjunto, tanto la D parecía ya razonablemente buena de partida, y al acabar el año es mejor; no es su mejor dimensión pero desde luego no constituye un talón de Aquiles.

La E ha sido otro de los aspectos destacados de Guardiola. Por lo visto es una persona muy disciplinada, constante y tenaz; revisa vídeos de los otros equipos, analiza fallos y diseña mejoras con su equipo técnico de forma incansable; ensaya jugadas a balón parado a menudo. Parece, pues, que la ejecución e implementación de sus planes se ha realizado muy bien.

Y, por último, también la R parece estar muy bien situada. Por su carácter educado y tranquilo, su constante imagen de humildad y esfuerzo, su capacidad de conectar con la “parroquia” blaugrana (un ídolo como jugador, catalán, formado en la cantera…), y evidentemente por sus éxitos actuales, se ha convertido en un referente, en un ejemplo a seguir. Ya hay quien habla de él como un futuro presidente del club… ¡incluso oí a un tertuliano que lo comparaba con Obama!

No es de extrañar, pues, que sea considerado un buen líder, ahí tenemos la explicación: no sólo tiene todas las columnas a un nivel mínimo (más bien razonablemente alto), sino que en 2-3 dimensiones destaca de forma extraordinaria (hay que señalar que esto es así para este caso concreto y en estas circunstancias, y no quita que se pusiera a Guardiola como líder de una empresa que fabricara tornillos y pudiera fracasar rotundamente, de nuevo insisto en la naturaleza concreta y temporal del liderazgo, que ha de adaptarse al momento y las circunstancias).