Mandela es uno de los reconocidos como grandes líderes históricos, y a raíz de la reciente película “Invictus” de Clint Eastwood una figura que ha vuelto a la rabiosa actualidad. ¿Qué perfil de liderazgo ofrece?

Sin duda tenía 3 de las 5 columnas del modelo L.I.D.E.R. a un nivel extraordinariamente alto, lo que catapulta su perfil. La primera es la L: tenía un proyecto claro de país que no sólo era elevado, noble y ambicioso, sino simple y claro de explicar a través de la expresión la “nación arcoiris”; tras años de racismo y lucha de blancos y negros, proponía una nación unida y harmónica basada en la tolerancia, el respeto y el trabajo conjunto olvidando rencores del pasado. Era extremadamente difícil conseguirlo, pero hoy Sudáfrica es un país que ha superado en apartheid a pesar de algunas cicatrices que siempre tardan muchos en desaparecer.

También era un impresionante inspirador; su sencillez y convicción, combinado con su increíble referente (la fuerza moral de haber estado casi tres décadas en prisión y luego perdonar a los que lo habían encerrado, su ejemplo de tolerancia y los valores que predicaba…), le han convertido en una figura casi reverencial, mediática y admirada en todo el mundo. Ha sido capaz de inspirar libros, artículos y revistas y de ser el héroe de miles de personas no sólo en su país sino en alrededor de todo el planeta.

Por tanto, Mandela construye un potentísimo estilo de liderazgo fundamentado en la L, la I y la R del modelo L.I.D.E.R. ¿Qué ocurre con la D y la E? El Mandela político o gobernante era licenciado en derecho y una persona inteligente y cabal; cumplía las características básicas que le hacían competente, aunque más que probablemente no podía ser el más preparado de los estadistas por el simple hecho de haber perdido tantos años en prisión sin poderse formar mejor ni ganar experiencia. Por tanto, la D no era posiblemente excelente pero no constituía un talón de Aquiles en su perfil de liderazgo, cumplía unos mínimos aceptables.

Respecto a la E, según parece era un trabajador infatigable y trataba de tener una ejecución ordenada y disciplinada. Seguramente tampoco era su punto más fuerte, tratándose de una persona muy idealista y visionaria, cuyo carácter soñador y posiblemente no totalmente ordenado y disciplinado puede contituir un dolor de cabeza para sus asesores y funcionarios que han de ejecutar las constantes ideas que genera una persona de este talente. Pero, en cualquier caso, consiguió convertir sus ideas básicas en hechos y resultados, sin que esto fuera su característica más marcada.

En definitiva, pues, como explica el modelo L.I.D.E.R., es más que suficiente tener las 5 columnas en un nivel mínimo o aceptable, si se destaca en alguna de ellas; si, como en el caso de Mandela, se destaca tan extraordinariamente en 3 de las columnas y se tiene un nivel aceptable de las otras 2, el perfil se convierte en el de un líder fuera de lo común, que ha dejado huella en la historia de la humanidad.